Me acuerdo, cosa rara, del chiste que ha contado Karlos Argiñano hoy, al mediodía. Iba por el asunto de la "Soriasis" y la morcilla de Burgos. Es bueno, pero no lo quiero contar. ¡Otro día será!. Recuerdo menos la receta que ha preparado, pero ahí va: se pone a pochar una cebolla bien picada; cuando esté ya doradita, no requemada, se le añade la morcilla (puede ser cualquiera, pero en este caso se trataba de una morcilla "made in Burgos country", es decir, de las de arroz. Se "despelota" la morcilla, esto es, se le quita el envoltorio, la piel (el intestino delgado del "Txarri"), dejándola en cueros, i.e.: "in puris incunnabilis"; a continuación se desmenuza con un cuchillo y se vierte en la sartén donde se ha dorado la cebolla, mezclándola con ella; una vez "fritito" el conjunto, se le añade, en un recipiente al uso, tres "huevetes" (de gallina). La mezcla, suficientemente consistente, se recoge en una especie de torta fina, de cuyo nombre no me acuerdo, y se pone a freir; ya frita, se coloca en el plato o fuente, acompañandola de salsa de tomate frito, a la manera casera.
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